Los perros usan el campo magnético de la Tierra para tomar atajos y ubicarse

En un experimento realizado hace ya un tiempo atras, los científicos utilizaron cámaras y dispositivos GPS para rastrear el recorrido de unos perros, que antes de volver a donde su dueño, corrían en hacia una dirección determinada para ubicarse.

Si hay alguna característica especial de los perros es su olfato con el que pueden detectar cosas a largas distancias y seguir rastros ocultos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Science advirtió de un nuevo talento sensorial de estos animales, hasta el momento oculto: el uso del campo magnético de la Tierra para tomar atajos y ubicarse.

En cerca de 170 viajes los perros se detuvieron antes de regresar y correr unos 20 metros a lo largo de un eje norte-sur.

Según señaló dice Catherine Lohmann, bióloga de la Universidad de Carolina del Norte y quien hace parte de la investigación, este hallazgo es el primero que se realiza en perros. Pues hasta la fecha las habilidades de orientación se han estudiado más en otras especies migratorias como es el caso de las aves. Esta investigación trae insumos para entender cómo los perros construyen su propia imagen del entorno que los rodea.

Para el experimento, los científicos acomodaron cámaras de video y rastreadores de GPS en cuatro perros que fueron llevados de excursión al bosque. Las pistas de GPS mostraron dos tipos de comportamiento durante su viaje de regreso. En el primer caso, denominado “seguimiento”, un perro volvía por su ruta original siguiendo el mismo aroma. En el segundo comportamiento, llamado “exploración”, el perro regresaba con una ruta completamente nueva y llegaba al punto exacto donde se encontraba su dueño.

En el proceso los científicos notaron que, en medio de la carrera de exploración, antes de regresar al punto de partida, el perro se detenía y corría unos 20 metros en un eje de norte a sur. Esos recorridos cortos, según los expertos, parecían una alineación a lo largo de un campo magnético.

En un segundo intento, el equipo de investigación utilizó 27 perros que realizaron varios viajes durante tres años. Los científicos observaron que en 233 casos los perros recorrieron un promedio de 1.1 kilómetros a su regreso. Y, en 170 de estos viajes, los animales se detuvieron antes de regresar y corrieron unos 20 metros a lo largo de un eje norte-sur. Los animales que hicieron esto regresaron por una ruta más directa a su dueño a diferencia de los que no lo hicieron.

Despues de esto, los científicos cambiaron la ubicación de los lugares y llevaron a los perros a bosques en donde nunca antes habían explorado. El olor, según los científicos, tampoco tuvo un papel fundamental ya que el viento lo disipaba. Hynek Burda, integrante del equipo que realizó el estudio, cree que estos animales corren a lo largo de un eje norte-sur para descubrir en qué dirección se encuentran. “Es la explicación más plausible”, señaló a Science.

El equipo prepara un nuevo experimento en el que colocarán imanes en los collares de los perros para perturbar el campo magnético local para ver si se dificulta su capacidad de orientación.

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